Este es el título de un artículo que el doctor Alberto Matsumoto expone en un medio escrito en español (Mercado Latino, Marzo 2,010). Conocemos el trabajo de Masumoto San desde hace casi dos décadas en favor de los latinos establecidos en estas islas, para explicarles acerca de todos sus deberes que tienen que cumplir como ciudadanos. Su aporte es valioso, como del resto de intelectuales comprometidos con la comunidad y sus necesidades básicas. Sin embargo, el reciente título de su artículo, creemos es demasiado grande para tan cortísima explicación que nos ofrece, y el cual empieza con un balance del panorama económico de hoy en el Perú, ciñendose en cifras y estimados diversos que nos llevarian a pensar de que, las condiciones están dadas para que cualquiera de los que aquí estamos, pudiésemos retornar para hacer empresa o invertir el fruto de años de trabajo en algo próspero. Así, luego de exponernos en una primera parte, Matsumoto San responde al por qué los peruanos no retornan al Perú, y para ello, toma como fuente lo que dice una ONG chilena (www.latinobarómetro.org) para señalar "...aún con las mejoras económicas lo que no se corrige es el índice de confianza a las instituciones políticas, policiales y judiciales...que se mantienen en 15 puntos (...)".Y luego , hace una comparación en cifras de la cantidad de peruanos que regresaron al Perú, y los que salieron del país en los últimos años, incluidos los que volvieron a salir. Su explicación creemos, se queda en el camino, es insuficiente, y lo que ahora pretendemos es, situarnos en la realidad a partir de lo que constatamos en el llano, para así saber tomar decisiones correctas antes que lamentarnos.
Empezemos por lo último, nuestro amigo Juán Lizana retornó al Perú en el año 2005 después de doce años de trabajo en una fábrica. Retornó a Trujillo para poner en marcha una flota de taxis de 15 unidades (autos que fueron enviandos poco a poco desde aquí). Al año de haber empezado a trabajar se le presentó un problema que nunca imaginó vivir. Los extorsionadores -aún incipìentes por entonces-, le pusieron en la mira y le exigieron pagar cupos mes por mes. "Si no lo haces, atente a las consecuencias" le dijeron. Desde esa vez tuvieron que pasar dos años para que Juán se termine convenciendo de que ya no tenia nada que hacer. Remató sus autos y se marcho a Italia donde hoy, mal que bién, está establecido como muchísimos otros compatriotas que tras retornar salieron inmediatamente. "Aquí hoy rige la ley de la selva, todo tiene su precio, tienes que estar bién con Dios y con el diablo para poder vivir hermano", fue lo que nos dijo el día que nos despedimos. Situaciones similares abundan con los que volvieron y salieron inmediatamente del Perú por el desgobierno imperante.
Y para situarnos aquí, hace poco conversamos con un joven periodista nuevo en estas islas, productor de televisión y con apenas cuatro años de estadía. A Marcos García le hicimos una sóla pregunta bién concreta al término de una escueta descripción, y que él contestó también de igual modo, muy concreto y lapidario: "Cuando muchísimos peruanos salimos del país hace dos décadas no habian bandas de extorsinadores, tampoco secuestradores, ni bandas de pandillas juveniles, ni mucho menos, nadie te asaltaba cuando tu sacabas plata de algún banco y porque estos no tenian ojos, y peor aún, no habían corruptos de saco y corbata en el poder, no conociamos lo que era "esa prensa basura" que alienta la ignorancia en la población y tantas cosas más que hoy existe allá y que tú haz visto al salir...y por eso te pregunto ¿el Perú ha avanzado o retrocedido?". ¡Ha retrocedido!, respondió nuestro entrevistado.
Así pués, vayamos un poco más sobre este desgobierno que reina en estos días, tanto así que alguien surgiría de pronto, para recordarnos eso que hoy, todos quisieran que se ignore y no se ventile ni se toque más. Pudo haber sido cualquier personaje, pero esta vez fué el escritor Jaime Bayly quién estaría por abrir una caja de Pandora, la cual ha sido intocable desde tiempos "inmemoriales". Y esto tiene que ver con el cuestionamiento frontal al Estado y sus estamentos que él hace, empezando por los millonarios sueldos que perciben los eternos congresistas, pasando por una radiografía de ese Congreso lleno de burócratas que en términos de personal, es más numérico que el congreso de Estados Unidos, algunos países europeos, y hasta que del mismo Chile. Bayly llama injusticia y con toda razón cuando un congresista o padre de la patria, le cuesta al Estado cada año ¡¡¡TRES MILLONES DE SOLES!!!..., mientras que un maestro de escuela percibe ¡¡¡20 MIL SOLES ANUALMENTE!!.
Por ello, todo este estado de cosas, muchísimos quisieran que continue así como está. Que nada cambie, nada de nada. Bayly dió en el clavo, abrió un baúl, abrió un debate sobre el cual todos, pero todos, incluidos los medios de prensa sin excepción, tienen que tomar clara posición porque se termine toda esta injusticia como lo ha tipificado Jaime Bayly, es estar con el Perú. Y callarse o hacerse el disimulado, o, publicar "cortinas de humo" como distracción y no decir nada, es simple y llanamente estar en contra del Perú. Todo esto recién empieza.
En todo este contexto pues, la razón más poderosa para que los peruanos no retornen al Perú es este estado calamitoso, muy distinto al de las dos décadas atrás. ¿Y los que continuan saliendo? Peor aún, allí hay un trabajo de campo pendiente. Y aquí los 15 puntos que señala como fuente Matsumoto San, se quedan cortos. Si de puntaje hablariamos, esta estaría muy por debajo de cero sin duda alguna.
Los intelectuales cumplen una función en toda sociedad, pero esta se puede desligar de la realidad sino auscultan y le toman el pulso a los actores antes que a las cifras o estadísticas, las cuales intentan dibujar un panorama muchas veces irreal, que queda bastante bien sólo en el papel, pero que en el mismo campo de acción no existe.
Yván Ramírez